Del tradicional estanque de peces a la acuicultura actual. Visitamos una moderna piscifactoría en la región polaca de Casubia.

Tomado de Kaeser Report.

Autor: Robert Ryt – klaus-dieter.baetz@kaeser.com

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Éxito garantizado en la piscicultura, gracias al aire soplado confiable y seguro suministrado por los sopladores Kaeser.

En Europa del este, la acuicultura planificada se originó en la Edad Media cuando los monjes y monjas de numerosos monasterios criaban en sus estanques especies comestibles de peces para poder contar con suficiente alimento en la época de Cuaresma. Los auténticos criaderos planificados con reproducción controlada de peces existen desde el siglo XV. Actualmente, la piscicultura es una rama sumamente automatizada de la industria alimenticia.

Más de la mitad de la producción mundial de peces deriva de los salmónidos, a los cuales pertenece también la trucha. Tradicionalmente, en Polonia al igual que en el resto de Europa, la cría de trucha ha estado siempre en manos de pequeñas empresas familiares. Así, se garantiza la calidad en todos los pasos del proceso.

La piscifactoría de trucha arcoíris de Mieczyslaw Pelka se encuentra en el borde noroeste de la región de los Lagos Casubios, en el municipio de Skrzeszewo. Aquí, el señor Pelka prepara las crías. Los peces más grandes los va pasando a los estanques de la segunda parte de sus instalaciones, alimentados por el caudal del río Okalica. Por regla general, las truchas necesitan aproximadamente un año y medio para crecerlo suficiente para el consumo.

Con el objeto de garantizar una calidad homogénea Mieczyslaw Pelka separa huevos seleccionados, de los que nacen peces sanos y resistentes. Las incubadoras tienen capacidad para unos 450.000 huevos. Una vez que se han consumido todos los nutrientes de los huevos, las crías pasan a los estanques de precría.

A partir de ese momento, lo más importante es dar de comer a los alevines, de cinco a seis veces al día. Como depredadoras que son, las truchas necesitan un pienso de base animal (harina de pescado). También es importante la temperatura del agua: el medio natural de estos peces son las aguas frías y cristalinas, y eso es lo que se exige en un criadero. Si el agua supera los 18°C  las truchas se debilitarán y tendrán una mayor tendencia a enfermar. Mieczyslaw Pelka nos explica: “A las truchas no se las puede engañar en cuestión de ambiente ni de alimentación, necesitan un agua impoluta y la mejor alimentación. Son las aristócratas de los peces”

Una vez que los peces del estanque de precría alcanzan un peso de diez a doce gramos, pasan al sector de cría, en estanques de un metro y medio de profundidad. Dos estanques unidos por canales forman una unidad capaz de albergar unas siete toneladas de peces. En esta fase, el aire soplado es fundamental para garantizarles a las truchas las condiciones ambientales óptimas que demandan.

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Pequeño cardumen de alevines de trucha en el estanque de precría

Para empezar, se encargan de ventilar los estanques. La saturación del agua con oxígeno se realiza por medio de una cámara de ventilación por burbujas finas con membranas de goma perforadas que está instalada a dos metros de profundidad.

En segundo lugar, los sopladores Kaeser suministran el aire necesario para eliminar los excrementos de los peces del agua. En la cámara de nitrificación se oxidan los nitritos que son perjudiciales para los peces. Una vez  oxidados, los nitritos se transforman en nitratos que no representan ningún peligro.

A continuación, los difusores de aire soplado que se instalan en el fondo de los estanques a cuatro metros de profundidad, producen grandes burbujas que sirven para elevar en más de 10 centímetros el nivel del agua. Las constantes subidas y bajadas del agua hacen que ésta circule, mientras que las burbujas elevan el contenido de oxígeno del agua.

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Truchas jóvenes en un tanque de precría.

Dos sopladores Kaeser usados ya habían realizado durante años una gran tarea de convicción, de manera que cuando llegó la hora de reformar y ampliar la empresa, no fue necesario discutir. Se volverían a adquirir sopladores Kaeser… de eso no había duda. Finalmente, el éxito de la cría de trucha depende en grandísima medida del suministro confiable e ininterrumpido de aire comprimido.

Cuando las truchas alcanzan un peso de 100 g, una serie de bombas se encargan de moverlas a un estanque de mayores dimensiones, mientras que el de cría vuelve a llenarse con alevines. En un mismo estanque solamente puede haber peces del mismo tamaño, ya que de lo contrario los grandes se comerían los pequeños.

Y por último, para que las truchas tengan al final un verdadero sabor a agua fresca, antes de pasar a la siguiente etapa de manipulación, permanecen un tiempo pertinente en estanques menos poblados que reciben un gran flujo de agua del río Okalica.

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